Diatermia en suelo pélvico y postparto: cicatrices, dolor pélvico y recuperación

Fisioterapeuta aplicando diatermia externa en el abdomen bajo de una paciente en Fisiolou, Ciudad Lineal

En el artículo anterior te contamos qué es la diatermia y para qué sirve en fisioterapia, y dejamos una cosa pendiente: el suelo pélvico y el postparto. Lo prometido es deuda.

Es, además, la zona sobre la que más preguntas nos llegan. Muchas mujeres han oído hablar de la «radiofrecuencia de suelo pélvico» o del «Indiba postparto» y no tienen claro si es un tratamiento serio, una moda o algo pensado para ellas. Vamos por partes.

Diatermia, radiofrecuencia, Indiba: de qué estamos hablando

Un recordatorio rápido, por si llegas aquí de nuevas. La diatermia es una técnica que genera calor en el interior del tejido mediante una corriente de alta frecuencia. No calienta desde fuera, como una bolsa de agua caliente: hace que sea el propio tejido el que produce el calor, a la profundidad que elige la fisioterapeuta.

Radiofrecuencia, tecarterapia y diatermia son nombres distintos para ese mismo principio. Indiba es una marca comercial de equipos que lo utilizan. En Fisiolou trabajamos con otro equipo, el FisioWarm 300, que funciona con la misma tecnología.

¿Qué consigue ese calor? Tres cosas: más riego sanguíneo en la zona, tejidos más elásticos y menos dolor. Y esas tres cosas, en la pelvis, vienen muy bien.

Por qué tiene sentido en el suelo pélvico

El suelo pélvico es musculatura, fascia y tejido conjuntivo. Responde al calor profundo igual que un gemelo o un trapecio, con una particularidad: es una zona a la que cuesta llegar, que a menudo duele al tocarla y en la que muchas mujeres llegan a consulta tensas, con razón.

Ahí es donde la diatermia nos ayuda. No sustituye al tratamiento manual ni al ejercicio: prepara el tejido para que el trabajo posterior sea más cómodo y más eficaz. Un músculo que ha recibido calor y riego se deja tratar mejor, y tú lo pasas mejor en la camilla.

Externa e interna: cómo llegamos al suelo pélvico

Esta es la diferencia que más nos preguntan, así que la explicamos con calma. La diatermia en suelo pélvico se puede aplicar de dos formas, y en Fisiolou trabajamos con las dos.

Aplicación externa. El electrodo se mueve sobre la piel: abdomen bajo, cicatriz de cesárea, zona lumbosacra, glúteos o periné. Es la forma habitual de tratar la pared abdominal, las cicatrices externas y la musculatura que rodea la pelvis.

Aplicación interna. Se utiliza una sonda vaginal o anal específica, fina, que se esteriliza después de cada uso y se emplea siempre con funda protectora, y que lleva el calor directamente a la musculatura profunda del suelo pélvico: el elevador del ano, el obturador interno, los tejidos de la vagina y del periné. Es la vía que elegimos cuando el problema está dentro, como ocurre en la hipertonía, el dolor en las relaciones, las cicatrices de episiotomía o desgarro y buena parte del dolor pélvico crónico. Llegar desde fuera a esos músculos es difícil; desde dentro, el calor va justo donde hace falta.

El abordaje interno es, de hecho, uno de los tratamientos que más utilizamos en la clínica, tanto en el postparto como en patologías del suelo pélvico, y una de las razones principales por las que incorporamos este equipo. Siempre se hace con tu consentimiento, con una fisioterapeuta especializada en suelo pélvico, explicándote cada paso, y nunca duele. Si en algún momento no estás cómoda, se para. Tú marcas el ritmo.

¿Cuál te toca a ti? Depende de lo que encontremos en la valoración. Muchas veces combinamos ambas en la misma sesión: externa sobre el abdomen o la cicatriz, interna sobre la musculatura del suelo pélvico.

Hipertonía y dolor pélvico

Hay suelos pélvicos débiles y hay suelos pélvicos que están justo al revés: demasiado tensos. Es lo que llamamos hipertonía del suelo pélvico, y suele estar detrás de síntomas como dolor en las relaciones, sensación de peso o pinchazos, dificultad para vaciar la vejiga o molestias al estar mucho rato sentada.

En estos casos el objetivo no es fortalecer, sino enseñar al músculo a soltar. El calor profundo reduce el tono muscular y baja el umbral del dolor, así que es un buen punto de partida antes de la terapia manual y de los ejercicios de relajación y respiración. Aquí la aplicación interna marca la diferencia: la sonda calienta directamente los músculos que están contraídos, y el trabajo manual intracavitario que viene después resulta mucho más llevadero.

También la utilizamos como apoyo en cuadros de dolor pélvico crónico y en reglas dolorosas, siempre después de una valoración y, cuando hace falta, en coordinación con tu ginecólogo. El dolor pélvico tiene muchas causas posibles y lo primero es saber cuál es la tuya.

Cicatrices de cesárea y de episiotomía

Probablemente sea su mejor indicación en el postparto.

Una cicatriz no es solo la línea que ves en la piel. Por debajo, los tejidos que se cortaron y se cosieron pueden quedar pegados entre sí. Son las adherencias, y se notan como tirantez, una zona dura o acartonada, pérdida de sensibilidad alrededor o dolor al tocar. En la cesárea, además, esa tirantez puede afectar a cómo trabaja tu abdomen. En la episiotomía o en un desgarro, puede hacer que las relaciones duelan meses después del parto.

La diatermia en modo resistivo concentra la energía en el tejido denso y fibroso, que es justo el de la cicatriz. Lo vuelve más elástico y facilita el trabajo manual que hacemos a continuación para despegarla. Combinar las dos cosas da mejor resultado que cualquiera de ellas por separado.

En la cesárea trabajamos desde fuera, sobre la cicatriz y el abdomen. En la episiotomía y los desgarros, la parte más importante de la cicatriz está en el interior de la vagina y del periné, así que combinamos la aplicación externa con la interna para tratarla en toda su profundidad.

Y un dato que conviene saber: las cicatrices antiguas también se pueden tratar. Si tu cesárea es de hace años y sigue tirando, no es tarde.

Diástasis abdominal

Aquí toca ser claras. La diástasis, la separación de los rectos del abdomen que aparece en el embarazo, se recupera con ejercicio bien pautado: trabajo del transverso, hipopresivos, control de la presión abdominal y progresión de cargas.

La diatermia no cierra una diástasis. Lo que sí puede hacer es mejorar la calidad del tejido de la línea alba y de la pared abdominal, y acompañar al programa de ejercicio. Es un complemento, y como tal te lo vamos a plantear.

Lo que la diatermia no hace

Mejor decirlo antes de que te lo prometa nadie:

  • No fortalece el suelo pélvico. La fuerza se gana entrenando.
  • No resuelve por sí sola una incontinencia ni un prolapso. Puede formar parte del tratamiento, pero la base es la reeducación de la musculatura.
  • No sustituye a la valoración. Sin saber cómo está tu suelo pélvico, aplicar calor es ir a ciegas.

La evidencia científica sobre diatermia en suelo pélvico todavía es limitada y los estudios son pequeños. Los resultados son más sólidos en dolor y en calidad del tejido que en otros objetivos. Por eso la usamos como una herramienta más dentro de un plan, nunca como tratamiento único.

¿Se puede aplicar en el embarazo? ¿Y dando el pecho?

En el embarazo, no. La diatermia está contraindicada sobre el abdomen y la zona lumbopélvica durante toda la gestación. Si estás embarazada, hay muchas otras formas de cuidar tu suelo pélvico y de preparar el parto, y esta no es una de ellas.

En la lactancia, sí. Dar el pecho no impide el tratamiento en la zona pélvica o abdominal.

Tampoco se aplica si llevas marcapasos, si hay una infección activa, un proceso tumoral, una trombosis o la sensibilidad de la zona alterada. Y hay situaciones que valoramos caso por caso, así que avísanos si llevas DIU, si estás con la regla o si tomas anticoagulantes.

Cuándo empezar después del parto

Como norma general, a partir de la revisión ginecológica de la cuarentena, en torno a las seis u ocho semanas, y siempre con la cicatriz completamente cerrada y sin signos de infección. Tras una cesárea los plazos pueden alargarse un poco.

Lo primero no es la máquina, es la valoración: cómo está tu suelo pélvico, tu abdomen, tu cicatriz y tu postura. Con eso decidimos si la diatermia te aporta algo y en qué momento.

Cómo es una sesión

Empezamos hablando: qué notas, cómo fue el parto, qué te preocupa. Después valoramos y, si la diatermia encaja, decidimos contigo cómo aplicarla: de forma externa, interna o las dos.

En la aplicación externa se usa una crema conductora y un electrodo que la fisioterapeuta va moviendo sobre el abdomen bajo, la cicatriz, la zona lumbosacra o el periné. En la interna, una sonda vaginal o anal con gel conductor, que se mantiene quieta o se desplaza muy suavemente. En ambos casos la sensación es de calor agradable y profundo, nunca de quemazón ni de dolor. Si molesta, se baja la intensidad o se cambia de abordaje. A continuación viene el trabajo manual sobre el tejido ya preparado y, para terminar, los ejercicios que te llevas a casa.

El número de sesiones depende de cada caso. En una cicatriz reciente los cambios suelen notarse pronto; en un dolor pélvico que lleva años, el proceso es más largo y el calor es solo una parte.

Cómo te ayudamos en Fisiolou

En nuestra clínica de fisioterapia de suelo pélvico en Ciudad Lineal (Madrid) las sesiones duran 50 minutos, con Paloma, nuestra fisioterapeuta especializada en salud de la mujer y suelo pélvico. Tiempo suficiente para escucharte, valorar, tratar y explicarte qué está pasando y qué vamos a hacer.

Si tienes una cicatriz que tira, dolor que no termina de irse después del parto o dudas sobre si la diatermia es para ti, cuéntanos tu caso. Puedes ver cómo trabajamos en fisioterapia de suelo pélvico y en recuperación postparto.

¿Lo vemos juntas? Reserva tu valoración o escríbenos por WhatsApp al +34 621 39 30 40. Estamos a 100 metros del metro Ciudad Lineal, de lunes a viernes de 9:00 a 21:00.

Imagen de Oliver Lou
Oliver Lou

Fisio y osteópata. Ceo de Fisiolou. Me encargo de ayudarte a aliviar tu dolor y prevenir lesiones.

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