La artrosis de cadera es una de las patologías articulares más frecuentes en adultos y una de las principales causas de dolor y limitación funcional en la vida diaria. Aunque suele asociarse al envejecimiento, cada vez vemos más casos en personas activas, deportistas o pacientes que han sufrido lesiones previas. La buena noticia es que, aunque la artrosis es un proceso degenerativo, la fisioterapia desempeña un papel clave para reducir el dolor, mejorar la movilidad y retrasar su progresión.
Como fisioterapeutas, nuestro objetivo no es solo tratar los síntomas, sino ayudar al paciente a mantener su autonomía, calidad de vida y capacidad de movimiento el mayor tiempo posible.
¿Qué es la artrosis de cadera?
La artrosis de cadera, también llamada coxartrosis, es una enfermedad degenerativa que afecta a la articulación coxofemoral, donde el fémur se articula con el acetábulo de la pelvis. Se caracteriza por el desgaste progresivo del cartílago articular, lo que provoca que los huesos pierdan su superficie de deslizamiento y aumente la fricción durante el movimiento.
Este proceso genera inflamación, rigidez, dolor y, con el tiempo, pérdida de movilidad. Aunque es una patología crónica, no todas las artrosis evolucionan igual, y su impacto funcional depende mucho del abordaje terapéutico que se realice.
Principales síntomas de la artrosis de cadera
Los síntomas pueden variar de una persona a otra, pero los más habituales son:
• Dolor en la ingle, glúteo o parte lateral de la cadera
• Rigidez matutina o tras periodos prolongados de reposo
• Dificultad para caminar, subir escaleras o levantarse de una silla
• Sensación de bloqueo o pérdida de amplitud de movimiento
• Cojera progresiva
• Dolor referido a muslo o rodilla en fases más avanzadas
En fases iniciales, el dolor suele aparecer solo con el esfuerzo. Con el tiempo, puede hacerse más constante y afectar a actividades cotidianas.
¿Por qué aparece la artrosis de cadera?
La artrosis no tiene una única causa. En la mayoría de los casos es el resultado de la combinación de varios factores:
• Envejecimiento natural de la articulación
• Sobrecargas mecánicas mantenidas
• Alteraciones biomecánicas o dismetrías
• Debilidad muscular y falta de estabilidad articular
• Lesiones previas (fracturas, luxaciones, cirugía)
• Actividad física mal dosificada o sedentarismo
• Factores genéticos
Desde la fisioterapia abordamos no solo la articulación dañada, sino todo el contexto mecánico y funcional del paciente, ya que la cadera trabaja en conjunto con la columna, la pelvis y las extremidades inferiores.
El papel de la fisioterapia en la artrosis de cadera
Uno de los errores más comunes es pensar que, una vez diagnosticada la artrosis, “no hay nada que hacer”. Nada más lejos de la realidad. La fisioterapia es uno de los tratamientos más eficaces y recomendados para la artrosis de cadera, especialmente en fases leves y moderadas.
Objetivos de la fisioterapia
El tratamiento fisioterapéutico busca:
• Disminuir el dolor y la inflamación
• Mejorar la movilidad articular
• Mantener o aumentar la fuerza muscular
• Optimizar la biomecánica de la marcha
• Prevenir la rigidez y la pérdida funcional
• Retrasar o evitar intervenciones quirúrgicas
Todo ello mediante un abordaje personalizado, adaptado a la fase de la artrosis y a las necesidades reales del paciente.
Tratamiento fisioterapéutico en la artrosis de cadera
Terapia manual
La terapia manual es fundamental para mejorar la movilidad de la articulación y reducir el dolor. Incluye:
• Movilizaciones articulares suaves y progresivas
• Técnicas de descarga muscular
• Trabajo sobre la cápsula articular
• Liberación miofascial de musculatura asociada
Estas técnicas ayudan a mejorar el rango de movimiento y a disminuir la rigidez, facilitando posteriormente el trabajo activo.
Ejercicio terapéutico
El ejercicio es el pilar fundamental del tratamiento. Lejos de perjudicar la articulación, el ejercicio bien pautado protege la cadera y mejora su función.
Trabajamos especialmente:
• Fortalecimiento de glúteos, cuádriceps y musculatura profunda
• Ejercicios de estabilidad pélvica
• Mejora del control motor
• Movilidad activa y estiramientos específicos
• Reeducación de la marcha
El ejercicio se adapta siempre al nivel de dolor y capacidad funcional del paciente, progresando de forma segura.
Educación al paciente
Una parte esencial del tratamiento es explicar al paciente qué es la artrosis y cómo manejarla en su día a día. La educación incluye:
• Consejos sobre actividad física y descanso
• Pautas para evitar sobrecargas innecesarias
• Importancia del movimiento frente al reposo excesivo
• Adaptaciones en actividades cotidianas
Un paciente informado es un paciente que participa activamente en su recuperación.
Técnicas complementarias
En función del caso, se pueden utilizar técnicas como:
• Electroterapia analgésica
• Termoterapia o crioterapia
• Punción seca en musculatura sobrecargada
• Trabajo neuromuscular
Siempre como complemento al ejercicio y la terapia manual, no como único tratamiento.
¿Cuándo acudir al fisioterapeuta?
Cuanto antes se inicie el tratamiento, mejores serán los resultados. Es recomendable acudir al fisioterapeuta cuando aparecen los primeros signos de dolor o rigidez en la cadera, incluso si el diagnóstico radiológico es leve.
La fisioterapia no solo actúa cuando el dolor es intenso, sino que previene el deterioro funcional y ayuda a mantener la autonomía a largo plazo.
¿Se puede evitar la cirugía?
No todos los casos de artrosis requieren cirugía. De hecho, muchos pacientes consiguen controlar sus síntomas durante años gracias a la fisioterapia y el ejercicio terapéutico. Incluso en casos avanzados, un buen trabajo previo puede retrasar la colocación de una prótesis y mejorar los resultados postquirúrgicos si finalmente fuera necesaria.
Una artrosis de cadera no es el fin del movimiento
La artrosis de cadera no tiene por qué significar el fin del movimiento ni una vida limitada por el dolor. Con un abordaje adecuado, la fisioterapia permite mantener la movilidad, reducir los síntomas y mejorar significativamente la calidad de vida.
El movimiento es salud, y en la artrosis de cadera, moverse bien y con criterio marca la diferencia. Un tratamiento personalizado, basado en ejercicio, terapia manual y educación, es la mejor herramienta para convivir con esta patología de forma activa y segura.









